Donde reside internet

Puede que haya pocas cosas más desesperantes para cualquier usuario que intentar ver un vídeo por internet, y que éste tarde en cargarse, que se quede en pausa cada pocos segundos o que la imagen se pixele y pierda nitidez.

Para que a la hora de observar este contenido en cualquier dispositivo (PC, móvil o televisión) y que proviene de internet se haga con calidad intervienen varios factores. Uno de ellos, quizá el menos conocido, es el de los centros de datos «neutrales»: grandes factorías de computación por las que circula la información y que permiten mejorar la experiencia de usuario.

En redes informáticas de datos la ‘latencia’ es la suma de retardos temporales dentro de una red. Es decir, el tiempo que pasa entre que el contenido se envía desde un punto y llega a otro de la red. Cuanto más bajo sea este espacio de tiempo, menor es la latencia y mejor será la red y la calidad de la experiencia.

Estos centros de datos neutrales juegan un papel clave para que esa latencia sea baja. Por ejemplo, Wifi Sancti Petri, una empresa que se dedica a ofrecer conexiones wifi y telefonía móvil en zonas aisladas de Conil y Chiclana (Cádiz), asegura haber rebajado la latencia de 40 a 10 milisegundos tras conectarse a estos servicios de interconexión. Algo que ha provocado que aumente de forma considerable el número de visualizaciones de contenidos como HBO o YouTube entre los usuarios en estas zonas de playa, muy populares en verano, cuando aumenta de forma significativa su población.

«El tráfico de internet pasa por nosotros», asegura Robert Assink, responsable de la dirección general y estratégica de Interxion en España. «Si ves un vídeo de YouTube, realizas una transacción financiera con un banco o te conectas a la red social o al ‘cloud computing’, todo ese tráfico pasa por nuestro centro de datos (CPD)».

Las grandes compañías suelen tener su propio centro de datos, donde guardan su información y desde la que ofrecen sus servicios. Para hacernos una idea, estos CPD son como unas grandes naves industriales repletas de servidores, cables de conexión y discos duros.

Pero luego están otras compañías, como Interxion, Itconic o Interoute que ofrece sus CPD como instalaciones neutras. Los CPD neutrales venden estos servicios de computación, almacenamiento e interconexión a otras empresas. Así, éstas alquilan parte de los recursos de estos CPD neutrales para mejorar la calidad de sus servicios.

«Nuestras instalaciones son como un gran aeropuerto internacional, que ofrece sus instalaciones para que las diferentes compañías aéreas puedan utilizar sus recursos para conectar diferentes puntos y ofrecer un mejor servicio a sus usuarios. Nuestros CPD son una infraestructura compartida entre todos los operadores de telecomunicaciones», explica Assink.

La compañía cuenta en estos momentos con dos CPD en Madrid y está en plena construcción de un tercero, que se espera que esté completamente operativo en el segundo trimestre del año que viene. Una obra que conlleva una inversión de 44 millones de euros en un espacio de 6.000 metros cuadrados. Esta nueva instalación permitirá doblar el número de servidores con los que cuenta en estos momentos (hasta los 80.000) y la potencia de cálculo y transmisión que ofrece.

Para hacernos una idea, un CPD de estas características consume tanta potencia eléctrica como una ciudad de unos 150.000 habitantes.

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