El arte corrió por las venas de Tyrus Wong desde bien pequeño, cuando su padre lo animaba a hacer caligrafía sumergiendo los pinceles en agua y pintando sobre viejos periódicos por falta de dinero para comprar papel y tinta. Autoproclamado como un “pésimo estudiante”, el artista de origen chino y nacionalizado estadounidense tocó todas las disciplinas que conoció y en cada una de ellas dejó su impronta. Pintura, animación, caligrafía, ilustración, cerámica, litografía, escenografía, dibujos…